La concentración bancaria en algunas provincias casi duplica los límites marcados por el BCE

Por en 5 diciembre, 2017

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De 2008 a la actualidad, el número de entidades ha caído un 43% en España, mientras que en la Eurozona este descenso se ha situado en el 28%. Tomando de referencia el citado Índice de Herfindahl-Hirschman, la concentración aumentó un 88% frente al 5,1% en la Eurozona.
La concentración bancaria en algunas provincias españolas se encuentra cerca de duplicar el límite por el cual el Banco Central Europeo (BCE) considera un mercado bancario altamente concentrado, tal y como advirtió esta semana en el Congreso el catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, Joaquín Maudos Villarroya.
Durante su comparecencia ante la comisión que investiga la crisis financiera, el rescate bancario y la quiebra de las cajas de ahorro, Maudos explicó que el mercado nacional bancario, tras la reestructuración del sector durante la crisis, ha elevado los niveles de concentración del negocio.
Una situación que, tras la absorción del Banco Popular por el Banco Santander –liquidado el pasado mes de junio por tan solo un euro– sufrió “un crecimiento brutal”. Así, este experto estima que la concentración ha alcanzado 1.336 puntos, según el Índice de Herfindahl-Hirschman, desde los 937 puntos en los que se encontraba España a principios de este año.

Vigilar los efectos de las futuras fusiones

Una cifra, explica, que sigue estando por debajo del límite a partir del cual un mercado se encuentra ‘altamente concentrado’, pero que a nivel regional alcanza cuotas más preocupantes. “Es verdad que estamos por debajo del umbral peligroso de 1.800 puntos, pero por provincias hay muchas que superan, no sólo el umbral de 1.800, sino de 2.500 puntos. Es más, hay provincias españolas que superan los 3.200 puntos”, manifestó.
Por todo ello, Maudos Villarroya reconoció que España aún tenía margen para aumentar las fusiones, aunque advirtió de la necesidad de vigilar la concentración a nivel regional. “Es peligroso. Hay que estar vigilantes para que la competencia se mida bien, y se mida en mercados geográficos regionales”, aseveró.
Precisamente, el catedrático de la Universidad de Valencia relató que España había pasado a estar por debajo de la media de concentración bancaria europea antes de la crisis a un escenario en el que este fenómeno era claramente superior que en la Eurozona.
Todo ello por una política de fusiones que implicó “una caída muy importante en el número de competidores, y un aumento en paralelo de la concentración”: de 2008 a la actualidad, el número de entidades ha caído un 43% en España, mientras que en la Eurozona este descenso se ha situado en el 28%. Tomando de referencia el citado Índice de Herfindahl-Hirschman, la concentración aumentó un 88% frente al 5,1% en la Eurozona.

La exclusión financiera

Además de la concentración bancaria, Maudos Villarroya también quiso incidir en otro de los efectos derivados del proceso de reestructuración bancaria. En esta ocasión, el de la exclusión financiera por el cierre de oficinas, que desde el inicio de la crisis, explicó, ha alcanzado las 18.000 clausuras.
Esto ha implicado un aumento, pequeño, eso sí, de la población sin acceso a una oficina en su municipio de residencia, ya que esta cifra se ha elevado un 0,25%, alcanzando, según datos del Banco de España, el 2,5% de la población.
En todo caso, volvió a alertar de que estos porcentajes se intensificaban en determinadas provincias hasta niveles “muy superiores”, y expresó su temor de que siguiera aumentando porque cree que este “ajuste” de oficinas aún “no ha terminado”.
Actualmente, según los datos expuestos durante su comparecencia, España cuenta con una oficina por cada 1.613 habitantes, mientras que la media de la Eurozona se sitúa en una oficina cada 1.278 habitantes. Respecto al número de trabajadores, en cada sucursal trabajan, de media, 6,5 trabajadores por los 15,6 empleados en la media de la UE.
Así, consideró que “el sector público debería contribuir a paliar la exclusión financiera”. “Sobre todo en casos en los que se superpone la exclusión digital, que impide al acceso a la banca online”, apostilló.

A preguntarse: ¿A menos competencia más encarecimiento de servicios?
¿A mayor concentración, mayor tamaño, mayor riesgo sistémico?
¿A mayor concentración, menos diversificación de oferta?

En qué afecta a la competencia el nuevo mapa bancario

El sector bancario español destaca en el contexto europeo por la intensidad de la consolidación que ha experimentado desde el inicio de la crisis, tanto en términos de la reducción del número de competidores, como del aumento de la concentración del mercado. En este contexto, un elemento de preocupación es si ha afectado al nivel de competencia.
En concreto, desde que estalló la crisis en 2008, el número de entidades de crédito ha caído un 43% (de 362 a 207), siendo la reducción superior a la que ha tenido lugar en la eurozona (un 25%). En paralelo, ha aumentado casi 20 puntos porcentuales la cuota de mercado de las cinco mayores entidades, lo que supone un crecimiento del 19%, casi el doble que el de la eurozona.
Y el llamado índice de Herfindalh (un indicador más riguroso de concentración que se utiliza en otros países como guía para autorizar los procesos de fusión) ha aumentado un 89%, lo que contrasta con el aumento del 5,1% en la eurozona. Con este último indicador, a finales de 2016 la concentración del mercado bancario español era un 28% superior al de la eurozona, si bien se corresponde con un mercado moderadamente concentrado según el BCE.
Los datos de concentración comentados son los últimos que publica el BCE referidos a la situación existente a finales de 2016. Pero en 2017 se han producido dos movimientos corporativos en España, uno de ellos de gran importancia por sus implicaciones sobre la concentración: la absorción del Popular por el Santander. El otro, la absorción de BMN por Bankia apenas afecta a la concentración del mercado. Si simulamos el efecto de las dos absorciones, la concentración (medida por el índice de Herfindahl) aumenta un 27% (hasta un valor de 1.338 puntos), aunque sigue sin superar el nivel a partir del cual el mercado se considera altamente concentrado (1.800 puntos).
El indicador de concentración a nivel nacional enmascara importantes diferencias entre provincias. Así, utilizando información de la distribución provincial de las red de oficinas de las entidades de depósito (bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito), la imagen más reciente tras los dos movimientos corporativos de 2017 muestra que en más de la mitad de las provincias españolas (en concreto en 30), el mercado está altamente concentrado al superar el índice el valor de 1.800 puntos.
Es más, en cuatro provincias (Huesca, Ourense, Teruel y Zamora) se supera el valor de 2.500 puntos, e incluso 3.000 puntos en el caso de Teruel, que es la provincia con el mercado bancario más concentrado. Los menos concentrados son Badajoz, Guipúzcoa, Madrid y Castellón, con valores por debajo de 1.400 puntos.
Donde más ha crecido la concentración a raíz de la absorción del hasta hace poco quinto banco (Popular) por el primero (Santander) del país, ha sido en Galicia, con aumento de 415 puntos en A Coruña, 352 en Pontevedra, 346 en Ourense y 302 en Lugo.
Que el sector se siga consolidando en el futuro no es en principio preocupante teniendo en cuenta que el nivel actual de concentración del mercado es moderado. Además, el sector bancario español sigue teniendo en mi opinión un exceso de capacidad instalada (con muchas oficinas y de tamaño muy reducido en comparación con otros países), exceso que podría corregirse a través de más fusiones que contribuirían a recuperar la baja rentabilidad del sector.
No obstante, sería conveniente que hubiera más fusiones transfronterizas en el contexto de la unión bancaria europea, ya que como reclama el BCE, no suponen un aumento de la concentración de los mercados nacionales (a diferencia de las fusiones domésticas) y por tanto no tendrían efectos negativos sobre la competencia.
Es un hecho reconocido que en ocasiones hay un trade off entre estabilidad financiera (que exige recuperar la rentabilidad de los bancos) y competencia, y que en aras a la primera puede resentirse la segunda. Pero aun así, conviene completar los análisis que se hacen a nivel nacional con otros a nivel regional para asegurar en todos los mercados un mínimo nivel de competencia.
Por tanto, de producirse más fusiones domésticas en los próximos años, el análisis de la concentración bancaria a nivel nacional debería ser completado con otro a nivel regional, ya que en esa dimensión geográfica (donde compiten muchos bancos), en algunos casos los niveles de concentración actuales ya son elevados. Para eso están precisamente las autoridades que deben velar por la competencia.
Cada vez es menos importante la red de oficinas como canal de competencia, dado que las TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones) permiten acceder a distancia a los servicios y productos financieros. A ello se unen las fintech (la tecnología aplicada a las finanzas) y los competidores englobados en las siglas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple), que insuflan competencia en los mercados bancarios. No obstante, dada la predominancia al menos hasta el momento de los bancos sobre estos nuevos competidores a la hora de dar financiación, sigue siendo importante vigilar la evolución de la concentración en los mercados bancarios.
Joaquín Maudos es catedrático de la Universidad de Valencia, director adjunto del Ivie y colaborador del CUNEF

 

Fuente: expansión.com

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